ecopopular

Una expresión de medios alternativos y comunitarios

“O inventamos o erramos”, una consigna que no pierde vigencia

Simón Rodríguez, uno de los más importantes pensadores de las Américas, y maestro de El Libertador

Simón Rodríguez, uno de los más importantes pensadores de las Americas, y maestro de El Libertador

“La conciencia sólo puede existir de una manera, y es teniendo conciencia de que existe” Jean Paul Sartre.

Por Amaury González Vilera

¿A dónde iremos a buscar modelos? Fue la pregunta que se hizo Samuel Robinson cuando partiendo de la condición de originalidad de las nacientes repúblicas americanas, le costaba llegar a otra conclusión que no fuera la de que siendo originales necesitábamos de instituciones y gobiernos originales, por lo que terminó la reflexión que inició con aquella pregunta con una conocida consigna/exhortación/advertencia: “O inventamos o erramos”.

Ciertamente con esta frase, el maestro demostraba no sólo su lucidez para anticipar escenarios, su carácter visionario y su conocimiento de las instituciones europeas de la época, también demostraba una clara conciencia de su entorno, de las nacientes repúblicas y sus cualidades, problemas y contradicciones; una lúcida conciencia social que logró ver cómo los grupos dominantes gustaban copiarlo todo de Europa sin preocuparse de intentar copiar lo más importante: la originalidad. Hoy día, después de casi dos siglos de copiandería –por supuesto con honrosas excepciones- imaginamos lo que nos diría Robinson como ignorado profeta:

“El choque de la modernidad y sus instituciones con una América original diferente a todo lo que había existido, híbrida en el mejor de los casos pero con unas minorías blancas privilegiadas acolitas de Europa y sus inventos, no podía menos que generar las contradicciones y desastres que han marcado a la América antes española durante todo este tiempo; no inventaron y erraron. Ahora viven un proceso donde nunca antes en la historia había tenido tanta oportunidad de desplegarse la invención, con la que luego de casi dos siglos de fatales imitaciones, tienen una deuda acumulada tan grande y que ha tenido consecuencias tan profundas que sólo me queda decirles que, desde ahora, o inventan permanentemente o seguirán errando, y errar a esta altura de la novela, en pleno cambio de época, una época que me hubiera gustado mucho vivir, contemplar y revolucionar, no sería absuelto por la historia. Una cosa más, las circunstancias están dadas, pongan todo el empeño en promover la lectura; en la educación.”

Ahora que arranca en nuestro país el Plan Revolucionario de Lectura es importante resaltar el papel vital de la educación en la formación de la conciencia. Y si uno de los factores, si no el más importante factor para la consolidación de la revolución es la, digamos, “adquisición” y mantenimiento de la conciencia necesaria para la comprensión y consolidación del proceso bolivariano y la influencia que ha tenido en nuestro convulsionado mundo de hoy, resulta sin duda más necesario aún intentar analizar cómo esa conciencia se relaciona con esa meta bolivariana de alcanzar la mayor suma de felicidad posible para el pueblo. Es decir, vale preguntarse ¿Cuál es la relación conciencia-felicidad? Pero como este párrafo comenzó trayendo a colación el tema de la educación comencemos por decir que ésta se diferencia de la mera instrucción, del mero saber, del conocimiento por el conocimiento mismo. En “Luces y Virtudes Sociales” nuestro Robinson lo dejó claro:

Instruir no es Educar
ni la Instrucción puede ser equivalente de la Educación
Aunque Instruyendo se Eduque

Esta misma diferencia la expone el maestro en su conocida frase “Enseñen y tendrán quien sepa, eduquen y tendrán quien haga”. En este último proceso está la conciencia; a Robinson le preocupó sobremanera la vida en sociedad, el arte de vivir, por lo que afirmaba que “En prueba de que con acumular conocimientos, extraños al arte de vivir, nada se ha hecho para formar la conducta social –véanse los muchísimos sabios malcriados, que pueblan el país de las ciencias. Un filólogo puede hablar de la estrategia con propiedad, y no ser, por eso, soldado.” De estas sabias palabras, podemos sin mucha dificultad extraer una crítica a los sistemas educativos que muchas veces forma “profesionales” (es decir, instruye) ajenos a los procesos sociales que vive la nación, y una afirmación que nos lleva a entender lo que para el maestro es educación y que nos sirve para comprender entonces lo que sería la conciencia: Se puede saber de estrategia, pero sólo el soldado, el general, el que se ha ejercitado y se ha batido en el campo de batalla puede llegar a tener conciencia de la estrategia.

¿Nos quiso decir el maestro que sólo en la práctica, en el movimiento se adquiere la conciencia? Puede que no sea estrictamente así, y más en nuestro complejo (en el sentido no posmoderno) mundo de hoy, pero lo que si parece evidente es que el experto en pintura que no es pintor tendrá siempre una conciencia imperfecta, inacabada y parcial de la citada forma de arte. Y sin embargo, si destacamos el papel de la imaginación (de poder visualizar ese otro mundo posible), de la capacidad de conmiseración (de poder comprender a César sin ser César) y de anticipar el futuro (los visionarios como Robinson), puede que, verbigracia, el “entendido” en estrategia comunicacional tenga conciencia sobre el tema y pueda eventualmente, en la guerra mediática, aportar insumos a los “comunicadores” desde una visión histórica, política, prospectiva y sobre todo imaginativa, en un proceso y un contexto donde los productos de su conciencia se convierten en ideas, en proceso educativo formador de conciencia.

Entonces tenemos que la educación es fundamental en la adquisición del conocimiento de sí mismo y del entorno circundante, por lo que en este sentido no podemos dejar de ver el neurálgico problema político implícito en todo lo relacionado con las ideas y la educación. Al venir de una tradición de imitadores, del querer “ser como ellos”, nuestro problema se agrava: en este proceso democratizador queremos escuela y universidad para todos, pero hay que volver con Robinson cuando nos recuerda que “Rousseau desaprobaba la instrucción general, porque tenía sus efectos: no le faltaba razón: Instruir no es Educar (se ha dicho): los conocimientos son armas, de que, por lo regular, se sirve, contra la sociedad, el que no la conoce…”. Podría advertirse aquí el peligro ya advertido por Bolívar cuando observó el azote para la sociedad que significa el talento sin probidad, pero queda aún la necesidad de analizar si talento significa el adoptar magistralmente en nuestra tierra las ideas pensadas y elaboradas para otra diferente, lo que constituye una suerte de azote silencioso y de instruida peligrosidad.

La revolución necesita de un pueblo consciente y la revolución aspira al mismo tiempo la mayor suma de felicidad para él, y me parece que la expresión (que también me parece un concepto) de Revolución Bonita se relaciona con esa idea. Pero uno se pregunta ¿se puede ser feliz y conciente al mismo tiempo? Esta pregunta, la intentaremos responder más adelante, “conscientes” de que el conocimiento de los problemas que afectan a nuestra familia, comunidad, país y al mundo entero, constituyen una permanente preocupación, una carga y un dolor, un compromiso con la humanidad y una consecuente puesta en movimiento. En este orden de ideas, emerge súbitamente la importancia de la política, del papel del Estado en esta revolución pacífica, y de la actitud del que podríamos llamar “personaje liberal” chavista y opositor, en este proceso. Pero sigamos con el tema de la conciencia.

El hombre nace en una sociedad determinada con determinadas instituciones y en determinadas circunstancias, se inscribe en un proceso de socialización, se educa en un familia, va a la escuela, tiene una religión, va adquiriendo valores, un sistema de creencias, una concepción del hombre, de la naturaleza, del mundo; sobre todo nace en un país que forma parte de un sistema mundial con un origen histórico, un sistema capitalista moderno/colonial/patriarcal etc.; y fue Karl Marx, responsable de la más acabada crítica cultural y humanística (aunque eurocéntrica) al capitalismo, quien diría en la tercera Tesis sobre Feuerbach:

“La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado.”

Hoy, a 244 años del nacimiento del maestro Samuel Robinson, y a ocho de haber declarado a Venezuela territorio libre de analfabetismo, necesario es seguir difundiéndo su agudo, profundo y avanzado pensamiento.

amauryalejandrogv@gmail.com

@maurogonzag

PoderenlaRed.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 29 octubre, 2013 por en Opinión, Venezuela y etiquetada con , , , , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir Eco Popular y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 8.620 seguidores

octubre 2013
L M X J V S D
« Sep   Nov »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Categorías

Eco Temas

Agencia de Noticias Argentina Digital

Todas las noticias actualizadas en http://www.anadig.org/
A %d blogueros les gusta esto: