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El asesinato del diputado Robert Serra, espiral de violencia, el antes y el después de la seguridad de Estado y la corresponsabilidad

El ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, señalado de crear los grupos paramilitares, compartiendo en Colombia con el joven venezolano Lorent Gómez Saleh, vinculado a acciones terroristas contra Venezuela. y actualmente detenido ene este país

El ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, señalado de crear los grupos paramilitares, compartiendo en Colombia con el joven venezolano Lorent Gómez Saleh, vinculado a acciones terroristas contra Venezuela, y actualmente detenido ene este último país.


Carlos Machado Villanueva / El Peatón

03/10/2014

No se requiere ser especialista en  la materia para concluir que el asesinato del diputado Robert Serra, y el de su esposa María Herrera, la noche de este primero de octubre, constituye un hecho que debe partir las aguas en dos en el antes y el ahora  en lo que tiene que ver con la preservación del estado social de derecho consagrado en nuestra Constitución y por ende en la necesidad de activar todas los mecanismos de seguridad de estado previsto para ello.

Nada más al escuchar las declaraciones del ministro Miguel Rodríguez  Torres de que se trato de un crimen bien planificado y ejecutado con “mucha técnica”, cada uno de quienes repudiamos este doloroso cuan repudiable hecho, comenzamos a atar hilos entre los otros “micro- hechos” que  pudieran haber confluido en el escenario, y que  por lo general llegan por vía de las redes o mensajes d celulares, como este de que justo a la hora del crimen hubo un apagón en la parroquia La Pastora.

Cierto o no, lo que sí parece ser cierto es que los autores materiales contaron con un manto de “inadvertencia” que les facilitó su atroz crimen y que seguramente las investigaciones determinarán la ocurrencia o no de este o cualquier otro “micro-hecho” concomitante; siendo el del uso de un arma blanca, que no genera ruido alguno, tal vez el método más preferido por estos sicarios en este orden de ideas,  lo que inmediatamente  pone tras la pista de una anticultura del crimen a sangre fría y de manera tan brutal ajena a nuestra sociedad.

Muchas historias de “cuchillos largos”

La historia reseña el uso de arma blanca por elementos fascistas o de extrema derecha, o por mercenarios, en varios hechos no tan  ampliamente comentados por los medios de derecha.  En 1934, miembros de la SS alemana  utilizaron este método contra un grupo de nazistas “disidentes” que amenazaba la consolidación de Hitler como líder del partido nazi; siendo así que entre el 30 de junio y el 2 de julio, muchos de estos fueron asesinados a cuchillo luego de ser sorprendidos durmiendo en sus viviendas.

En Indonesia, la noche del 30 de septiembre de 1965, el dictador Suharto, ordenó el asesinato simultáneo a cuchillo, también de manera sorpresiva, llevado a cabo por escuadrones  de la muerte,   de al menos  unos 300 mil militantes del Partido Comunista Indonesio, para ese momento el tercero más grande del mundo después del ruso y el chino, y con posibilidades de acceso al poder por vía electoral, en apenas una semana; para lo cual habría contado con la colaboración de la CIA, que le suministro la lista de las víctimas y sus direcciones.

En la década de los 80 del siglo pasado, en nuestra región latinoamericana, fueron comandos paramilitares salvadoreños dirigidos por el general de extrema derecha, Roberto D´Auibuisson fundador del partido Arena, los que se caracterizaron por el uso de las armas blancas para eliminar físicamente y de manera sorpresiva a los dirigentes revolucionarios y sociales del pequeño país centroamericano. Inolvidables serán las maneras tan atroces empleadas contra sus víctimas, como es el caso de la abominable “corbata”.

Vale recordar que muchos de estos crueles métodos de eliminación física del adversario político, dirigidos a infundir miedo y terror entre los militantes y seguidores dealguna causa revolucionaria y/o progresista, fueron creados en la repudiada Escuela de las Américas del ejército estadounidense o Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (en inglés: Western Hemisphere Institute for Security Cooperation), ubicada hasta 1984 en el Canal de Panamá y mudada a Fort Benning, estado de Georgia.

Destaca igualmente que muchos de los 23 mil militares y jefes policiales formados allí para dirigir los llamados “comandos élites” de operaciones especiales, pasaron a ser jefe e instructores de “empresas” de mercenarios hoy contratadas para hacerle el trabajo sucio a los gobiernos o grupos de derecha que se lo encarguen, posibilidad a la que al parecer no ha escapado Venezuela.

Ni qué decir de la manera de actuar de los paramilitares colombianos, cuya notoriedad en gran parte ha estado asociada a sus actuaciones contra sus víctimas con una gran carga de crueldad. Ese método de asesinar a sus víctimas con punzones y causarles el desangramiento, sólo puede ser obra de estos, si recordamos el terrible descuartizamiento de sus víctimas con motosierras.

Un elemento a considerar

Un elemento a considerar es que la razón más poderosa que llevó a los autores intelectuales del asesinato de la pareja Sierra-Herrera a actuar ahora, es decir a los sectores de extrema derecha actuantes en Venezuela, es el estado de desesperación en que al parecer se encuentran, al observar cómo el presidente Nicolás Maduro y su equipo de gobierno vienen obteniendo éxitos tras éxitos en sus esfuerzos paras conjurar los planes de desestabilización contra Venezuela.

Con mayor razón entonces, la actual y dolorosa coyuntura plantea una acción envolvente gobierno-poder popular organizado en todos los frentes que abra n los enemigos de la revolución bolivariana, tal y como viene sucediendo ante la guerra económica, el desabastecimiento inducido, la especulación y el contrabando de bienes de primera necesidad.

De allí que a la luz del asesinato del diputado Robert Serra y su esposa, el frente que se le abre a quienes defendemos esta revolución es el de la labor de inteligencia. Evidentemente que en este campo nuestros organismos de seguridad tanto policiales como militares, vienen actuando asertiva y acertadamente, vistos los golpes propinados, en particular en el desmontaje de las guarimbas y la detención de sus cabecillas.

A partir de este momento nuestros consejos comunales y movimientos sociales, con base al ejercicio de la corresponsabilidad social de carácter constitucional, deberán activarse para vigilar y alertar sobre la presencia de individuos o grupos de individuos en nuestras comunidades populares, su procedencia, sobre todo su vienen del exterior,  de Miami específicamente; sus modos de hablar y sus maneras de actuar públicas.

Al parecer, la orden recibida por las células de extremas derecha actuantes en Venezuela, uno de cuyos cabecillas sería Lorent Gómez Saleh -prisionero en nuestro país por  vinculaciones con acciones terroristas de este tipo y de otros, como voladuras con explosivos-, es encender la mecha del llamado “espiral de violencia” o “toma y dame” que desemboque en una guerra civil para tratar de impedir la consolidación de la revolución bolivariana, y justifique” algún tipo de agresión imperialista USA-OTAN en nuestro territorio.

 

 

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