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Venezuela: el imperialismo existe y no desiste

Gaddafi_Chavez_unidosPor Carlos Machado Villanueva / El Peatón/

18/03/2015

Sin perder de vista ni un momento que ciertamente Venezuela ha entrado en riesgo de invasión militar por parte del ejército estadounidense a raíz de la ciertamente ridícula, aunque no por ello menos peligrosa orden ejecutiva, del presidente Barack Obama acusando a nuestro país de “amenaza inusual y extraordinaria” contra la seguridad nacional de EE.UU.,  esta parece dirigida en un primer instante a provocar la división de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Está última acción injerencista vendría pues a sumarse a la sostenida campaña por parte del Pentágono, desde la llegada al poder del presidente Chávez,  por lograr este acariciado objetivo imperialista, que le permitiría  imponer, vía un golpe de Estado, un gobierno dócil  que le vuelva entregar en sus manos nuestra gigantesca riqueza petrolera a precios irrisorios, así como la operatividad y obtención de ganancias ventajistas y sin obstáculos de las empresas estadounidnses  proveedoras de servicios y bienes de todo tipo en nuestro país.

Vemos entonces cómo en una primera etapa  el aparato de guerra sucia estadounidense se ha valido de la estratagema de hacer acusaciones infundadas contra algunos oficiales militares venezolanos como violadores de derechos humanos, cuando no, de vínculos  con el narcotráfico, imponiéndole así ilegales,  desde el punto de vista del derecho internacional, sanciones extraterritoriales no aceptadas a algunos de éstos funcionarios buscando que cunda la desmoralización en sus filas.

Una vuelta más

Solo que al percatarse de la cohesión monolítica de nuestro ejército hoy, la élite imperialista  ha decidido darle una vuelta más a su “torcedora” de brazos, como siempre, apelando al miedo, sentimiento que ciertamente todo ser humano le tiene a una acción militar yanqui, sea esta de la proporción que sea, dado su indeseable costo en vidas humanas y destrucción; aunque la historia tiene muestras de sobra de cómo los pueblos se sobreponen a este y hacen respetar su soberanía  dignidad al precio que sea necesario.

Pudiera ser que hoy no todos los oficiales de la FANB son bolivarianos y chavistas, por aquello del libre y democrático debate de ideas presente en su seno, estimulado incluso por el propio Chávez. Pero no es descartable que éstos y los oficiales institucionalistas constituyan hoy una mayoría determinante ante el curso que deberán seguir los acontecimientos políticos-militares por venir en nuestra nación. .

Con más razón aún cuando no pocos militares nuestros estarían concientes del desprestigio para la institución militar latinoamericana que provocó su involucramiento en la llamada política  yanqui de Seguridad Nacional en nuestros países en el pasado reciente. Cabe recordar que por esta vía  varios de éstos, sobre todo el llamado Cono Sur, sufrieron feroces dictaduras militares alentadas por el Pentágono, la más emblemática de estas: la de Pinochet en Chile.

Pero también gobiernos de democracias representativas tuteladas y represivas (1958-1998), con ejércitos nacionales operando más que nada como fuerzas de ocupación yanqui, como fueron los de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Rafael Caldera, y durante los cuales se puso en práctica por primera vez en Latinoamérica la desaparición forzada y el asesinato de oponentes políticos como política de Estado, engendro de la Escuela de las Américas del ejército estadounidense.

El imperio no desiste

Por cierto, algunos analistas de la experiencia chilena sostienen que uno de los objetivos de los asesinatos de los generales institucionalistas René Schneider y Carlos Prats, fue que el presidente Salvador Allende se viese en la obligación de nombrar al fascista Pinochet, ello en obediencia a la cadena de ascensos, lo cual es creíble pues el malogrado mandatario fue fiel hasta su muerte de la institucionalidad democrática de su país.

Que esta posibilidad este casi totalmente conjurada  en Venezuela hoy  no puede hacernos creer que el Pentágono desistirá en su empeño de dividir, y más grave aún, destruir,  nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y si en algo debe estar trabajando sus laboratorios de desestabilización, en algo parecido a ello.

Al respecto, esta a la vista que si alguna estrategia le ha dado resultados últimamente, esta no es otra que  la de usar toda su experiencia fílmica holywoodense, con actores contratados incluso, para montar falsos positivos y falsos escenarios, como lo hizo en el caso de la falsa  toma por rebeldes antikadafistas de la Plaza Verde en Libia y la rendición del hijo de Kadafi y alto oficial, permitiéndole de este modo activar  su dispositivo militar intervencionista para derrocar al líder libio.

No sin antes también activar su poderosa maquinaria mediática de guerra que le hizo creer a la opinión pública internacional que el pueblo libio había decidido salir de Kadafi y, como siempre, justificar su eufemística “intervención militar humanitaria limitada”.

Lo demás es historia harto sabida. Hoy la Libia aquella de alta producción petrolera de alta calidad y alto índice de desarrollo humano, logrado con la revolución verde, está sumida en el peor de los caos y la tragedia humana que se pueda imaginar.

Las organizaciones terroristas creadas y abastecidas militarmente por EE. UU y los países europeos miembros de la OTAN, como Al Qaeda, Al Nusrha y Ejército Islámico del Levante (EIL), han tomado los campos petroleros de este  país africano y  venden este recurso a empresas de estos países a precios devaluados que era el fin buscado.

Coincidencias peligrosas

Un dato que tampoco se debe perder de vista en la actual coyuntura que vive Venezuela, es que para el momento de la agresión estadounidense a Libia, empresas chinas estaban por entregar 300 mil viviendas que las autoridades libias tenían previstas entregar a las parejas jóvenes libias, lo que evidentemente fortalecería el apoyo popular al gobierno de la Jaramariya.

Junto a este, otro dato que no está permitido pasar por alto es que para el momento de la agresión a Libia, el líder libio Muammar Kadafi había logrado convencer a 11 países africanos sobre la necesidad de constituirse en una gran nación africana unida y fuerte, incluso militarmente, con todo lo que ello significaba como un desafío imperdonable a la hegemonía imperialista estadounidense-europea en la región.

Más aún cuando es conocido el avance de China en este continente en busca de recursos naturales de todo tipo para su gigantesca y poderosa economía, sobre todo alimentos y minerales estratégicos,  a cambio de planes de cooperación para el desarrollo mutuamente beneficiosos., que no imperialistas, ni de despojo y saqueo.

Cualquier parecido con nuestra realidad…

 

 

 

 

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